
¡Celebramos la Vida, la Fe y la Comunidad!
Este año 2025, nuestra Comunidad Belén está de fiesta doble, y queremos compartir esta inmensa alegría con todos los que caminan con nosotros, con quienes nos han acompañado en este recorrido de fe, y con quienes sienten como propio este hermoso proyecto de vida que Dios ha ido tejiendo con constancia y amor. Por un lado, celebramos con gratitud 27 años de vida comunitaria, 27 años de sueños compartidos, de servicio comprometido, de oración en común, de entrega generosa, años de muchas alegrías, de penas que fortalecen y de desafíos vividos juntos. Ha sido un camino lleno de esperanza, donde la presencia de Dios ha sido luz, ánimo y fuerza. Cada día de estos 27 años ha sido una oportunidad para crecer en fraternidad, para seguir sembrando el Evangelio y para ser signo de amor en medio del mundo.
Y como si esto fuera poco, nuestra celebración se llena aún más de luz al conmemorar los 50 años de vida religiosa de nuestra querida hermana Ana María Abrines Bengunia, Religiosa de la Compañía de María y acompañante de nuestra comunidad, medio siglo de entrega incondicional, de fidelidad, de silencios fecundos y palabras oportunas, de manos que sirven y corazón que abraza. Ana María ha sido y sigue siendo un testimonio vivo de lo que significa decir “sí” a Dios todos los días. Su vida ha tocado la de muchas personas, especialmente jóvenes de los colegios y comunidad de inserción en Curanilahue con ternura, sabiduría y compromiso, y su vocación es un canto de esperanza en estos tiempos que tanto lo necesitan.


Hoy queremos dar gracias. Gracias a Dios por su fidelidad, por su llamada y por sostenernos en cada paso. Gracias a cada persona que ha sido parte de esta historia, que ha compartido el camino, que ha rezado por nosotros, que ha colaborado y creído en esta misión. Gracias a Ana María, por su testimonio que inspira, por su sí constante y por su presencia sencilla, alegre y luminosa entre nosotros. Celebrar no es solo recordar, es renovar el entusiasmo, es mirar al futuro con esperanza, es seguir diciendo con alegría: ¡Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad! Que esta fiesta nos anime a seguir respondiendo al llamado de vivir la experiencia comunitaria, nos renueve en la fe y nos impulse a seguir caminando juntos, sembrando amor, construyendo fraternidad y anunciando con alegría que Dios sigue actuando en medio de nosotros. Anibal, Carlos, Cecilia, Marisol, Miguel, Mirna ausente por viaje, Víctor, Violeta, Lily que sigue su caminar y Reinaldo que junto al Señor nos acompaña, nuestros hijos/as y nietos/as y a tantas religiosas de la Compañía de María. ¡Gracias por ser parte de esta historia! Comunidad Belén, juntos a Jesús, María y Santa Juana de Lestonnac.

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